Luis Xalin, en El paracaidista infantil, parece entender el cuento a la manera de Augusto Monterroso.
Narra lo que, en apariencia y para el lector, puede parecer intrascendente, pero que, para el protagonista y para el arquetipo del ser humano, es algo significativo. También parece entender lo inverosímil, como lo entendía Julio Cortázar.
Lo fantástico nace de lo cotidiano en estos relatos, por ejemplo, un niño en el acto casi rutinario de lactar, da cabida a un elemento irreal cuando, en el primer cuento, el narrador transmite algo que grabó en su mente, cuando aún estaba pegado al seno de su madre.
Sumado a esto, Xalin presenta una particularidad en su libro de cuentos: todos los relatos comparten los mismos protagonistas y el mismo espacio-tiempo, como una novela, pero sin tener las demás características de ese género; todo esto con un lenguaje moderadamente poético y, sobre todo, sobrio.
Pablo Bejarano
Escritor y poeta

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