Peña literaria-musical de Marzo
Un sábado de lujo tuvimos el 11 de marzo en las instalaciones de Empresarios Latinos de Houston. Fue un éxito la peña literaria-musical extraordinaria en honor al centenario del nacimiento del escritor Mexicano Juan Rulfo (17 de marzo de 1917): “Un solo libro de cuentos, “El llano en llamas” (1953), y una única novela, “Pedro Páramo (1955), bastaron para que Juan Rulfo fuese reconocido como uno de los grandes maestros de la narrativa hispanoamericana”.
Talleres de Educación Artística por medio del Círculo Literario “Cervantes-Shakespeare” uniendo lazos de hermandad con la Alianza Cultural Latinoamericana de Austin, Texas presentó al invitado de honor: trovador y poeta Juan Antonio de los Ángeles con una amplia trayectoria como cantautor, intérprete, guitarrista, promotor cultural y productor de radio independiente. Pero sobre todo, un amigo sencillo y amable.
En esta oportunidad tuvimos la lectura de poemas con dos invitados especiales: Jorge Saucedo y Gilo Linderos, quienes nos compartieron sus magistrales composiciones literarias de temática social. El público presente, les aplaudió efusivamente en cada una de sus lecturas como un merecido tributo para seguir en esta senda artística que desestiman muchos sectores de la sociedad.
Abel Badillo moderador del evento compartió una breve reseña sobre la vida y la obra de Juan Rulfo, también, nos leyó en tres entregas en el transcurso del evento, el cuento “Macario” del escritor homenajeado que obedece al nombre completo de Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno.
En el receso, Abel Badillo autografió algunos de su primer libro de cuentos “El hombre de Pet-Boo” que consta de 21 narraciones campiranas ambientadas en el norte de Tamaulipas, México, y contadas en primera persona. ¡Enhorabuena, le damos la bienvenida a la existencia literaria!
Juan Antonio aparte de deleitarnos con su música, comentó sobre la importancia de la cultura y la escritura en el ámbito social de nuestra comunidad, sobre el poder de la poesía que influye en la transformación de las personas por medio de la sensibilidad y sobre parte del trabajo cultural que él ha desempeñado. Entre sus interpretaciones, sobresalió la pieza musicalizada del poema, conocida como “La niña de Guatemala”, del poeta cubano José Martí. Después de su presentación admirable, nuestra amiga Amira hizo énfasis en el poema relacionándolo con la tragedia ocurrida recientemente en Guatemala en donde (hasta la fecha) 41 niñas son las víctimas del lamentable incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción y recordó, también, la marginación a la mujer en el siglo XX.
Después del deleite cultural, se terminó la velada espectacular con una lluvia de aplausos en agradecimiento a las interpretaciones que nos obsequió Juan Antonio de los Ángeles y las lecturas de los poetas invitados, a quienes desde este espacio les agradecemos por su loable trabajo artístico y apoyo cultural, y esperamos que vuelvan pronto a nuestro escenario en una próxima oportunidad. No cabe duda que sin escatimar esfuerzo y tiempo la semilla que se sembró en las almas de la élite presente, germinará tarde o temprano.
Y la fiesta cultural siguió entre risas, bebidas, botanas y amenas conversaciones entre los presentes. Les esperamos en la próxima Peña…
Autor: Luis Xalin.
"Yo por eso, para que no me apedreen, me vivo siempre metido en mi casa. En seguida que me dan de comer me encierro en mi cuarto y atranco bien la puerta para que no den conmigo los pecados mirando que aquello está a oscuras. Y ni siquiera prendo el ocote para ver por dónde se me andan subiendo las cucarachas. Ahora me estoy quietecito. Me acuesto sobre mis costales, y en cuanto siento alguna cucaracha caminar con sus patas rasposas por mi pescuezo le doy un manotazo y la aplasto. Pero no prendo el ocote. No vaya a suceder que me encuentren desprevenido los pecados por andar con el ocote prendido buscando todas las cucarachas que se meten por debajo de mi cobija… Las cucarachas truenan como saltapericos cuando uno las destripa. Los grillos no sé si truenen. A los grillos nunca los mato. Felipa dice que los grillos hacen ruido siempre, sin pararse ni a respirar, para que no se oigan los gritos de las ánimas que están penando en el purgatorio. El día en que se acaben los grillos, el mundo se llenará de los gritos de las ánimas santas y todos echaremos a correr espantados por el susto. Además, a mí me gusta mucho estarme con la oreja parada oyendo el ruido de los grillos. En mi cuarto hay muchos. Tal vez haya más grillos que cucarachas aquí entre las arrugas de los costales donde yo me acuesto. También hay alacranes. Cada rato se dejan caer del techo y uno tiene que esperar sin resollar a que ellos hagan su recorrido por encima de uno hasta llegar al suelo. Porque si algún brazo se mueve o empiezan a temblarle a uno los huesos, se siente en seguida el ardor del piquete. Eso duele. A Felipa le picó una vez uno en una nalga. Se puso a llorar y a gritarle con gritos queditos a la Virgen Santísima para que no se le echara a perder su nalga. Yo le unté saliva. Toda la noche me la pasé untándole saliva y rezando con ella, y hubo un rato, cuando vi que no se aliviaba con mi remedio, en que yo también le ayudé a llorar con mis ojos todo lo que pude…".

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